Los Estados miembros critican los planes de la Comisión para reducir el uso de plaguicidas

Los Estados miembros de la UE han solicitado una nueva evaluación de impacto sobre la propuesta de la Comisión Europea de reducir drásticamente el uso y el riesgo de los plaguicidas, alegando la preocupación por la seguridad alimentaria y la resiliencia, pero el ejecutivo de la UE se ha mantenido firme en sus convicciones.

Según la propuesta de reglamento sobre el uso sostenible de los plaguicidas desvelada en junio tras una serie de contratiemposse pedirá a los Estados miembros que fijen sus propios objetivos nacionales de reducción dentro de unos parámetros definidos.

En conjunto, los objetivos están diseñados para sumarse a la ambición de toda la UE de reducir a la mitad el uso y el riesgo de los plaguicidas para 2030, tal como se establece en la política alimentaria insignia de la Comisión, la estrategia «de la granja a la mesa».

En agosto, la Comisión envió a las capitales de la UE el resultado de un ejercicio sobre las contribuciones nacionales previstas para el objetivo de reducción jurídicamente vinculante de la UE.

El ejercicio aplicó la fórmula y los parámetros incluidos en el anexo de la propuesta actual. Sin embargo, el resultado final sorprendió a algunos países de la UE, ya que se suponía que algunos tendrían que hacer recortes de más del 60% para alcanzar el objetivo global de la UE.

Aunque el ejecutivo de la UE ya había realizado una evaluación de impacto de la propuesta antes de la guerra, los Estados miembros argumentan ahora que ésta ha quedado obsoleta a la luz de la invasión rusa de Ucrania, que ha hecho temblar la cadena alimentaria mundial.

«En aras de la calidad de la legislación, pido a la Comisión Europea que lleve a cabo una nueva evaluación de impacto fiable, teniendo en cuenta los efectos de la guerra en Ucrania, y que vuelva a examinar las soluciones jurídicas propuestas», explicó durante la reunión el secretario de Estado polaco, Ryszard Bartosik, quien subrayó que se debe hacer hincapié en «garantizar[ing] la seguridad alimentaria de los ciudadanos de la UE y preservar la soberanía alimentaria».

Otros Estados miembros se sumaron al llamamiento de Polonia, como Hungría, Austria, España y Rumanía, que señalaron que la UE no puede permitirse reducir la productividad en el contexto actual.

«Una simple solución matemática no puede resolver todos los problemas que tenemos ahora en la agricultura», advirtió el ministro rumano de Agricultura, Petre Daea, refiriéndose a la cuestionada fórmula.

Según él, es crucial proporcionar a los agricultores alternativas más allá del nivel administrativo, ya que sin agricultores no habría alimentos», advirtió Daea.

Las preocupaciones se hacen eco de las escuchadas recientemente en la comisión de agricultura del Parlamento Europeo (AGRI), donde los eurodiputados criticaron el hecho de que una propuesta presentada por la Comisión sobre su evaluación de impacto no mencionara la seguridad alimentaria.

Una excepción notable fue el ministro alemán de Agricultura, Cem Özdemir, que expresó su apoyo a los planes de la Comisión.

«Los esfuerzos para armonizar el marco legal sobre el uso de productos fitosanitarios son importantes. Por eso estamos muy a favor de los objetivos vinculantes de reducción», dijo.

Calificando de «suficiente» la actual evaluación de impacto, Özdemir se posicionó firmemente en contra de la idea de una nueva evaluación de impacto.

Ante las reacciones, la Comisaria de Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides, se negó a ceder en los objetivos nacionales de reducción de plaguicidas, justificándolos como la voluntad del pueblo.

«No lo olvidemos: la ambición de reducir las sustancias químicas en los alimentos es lo que quieren nuestros ciudadanos. Esto es lo que tenemos que cumplir. Y esto es lo que nos proponemos conseguir con nuestra propuesta», dijo.

Por ello, pidió a los Estados miembros que «aporten objetivos y mantengan esta ambición», argumentando que la propuesta de la Comisión tiene en cuenta la flexibilidad basada «tanto en el progreso histórico como en la intensidad de uso agrícola».

«Creemos que se trata de un enfoque equitativo que permite tener en cuenta diferentes puntos de partida y evita grandes variaciones con respecto al punto de partida del objetivo del 50%», dijo, manteniendo que el ejecutivo de la UE no ha puesto sobre la mesa propuestas de «lo tomas o lo dejas».

«Estamos escuchando, y estamos dispuestos a trabajar con ustedes para encontrar compromisos viables», dijo, señalando factores como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la disminución de polinizadores junto a la guerra de Ucrania como una amenaza «igualmente urgente» para la seguridad alimentaria.