El acuerdo post-Cotonou peligra al aumentar la preocupación por el retraso en la ratificación

El acuerdo político entre la UE y los 79 miembros de la comunidad de África, el Caribe y el Pacífico corre un riesgo creciente de fracasar y sigue sin ratificarse, dieciocho meses después de haber sido concluido por los negociadores de la UE y los países ACP.

Tras varios años de minuciosas negociaciones y retrasos, el pacto fue rubricado por la Comisaria de Asociaciones Internacionales y negociadora jefe de la UE, Jutta Urpilainen, y su homólogo de los países ACP, Robert Dussey.

Sucesor del Acuerdo de Cotonú de 2000, el pacto promete un mayor diálogo político y una mayor cooperación al desarrollo, aunque no modificará los acuerdos comerciales entre la UE y los países ACP, que seguirán basándose en los acuerdos de asociación económica regional y en el acuerdo «Todo menos armas».

También incluye capítulos sobre seguridad y migración, uno de los temas más controvertidos a lo largo de las conversaciones, incluyendo nuevos compromisos de los países ACP sobre el retorno y la readmisión de los migrantes económicos fracasados, y un nuevo texto para acordar la «migración circular» y las vías legales de entrada a Europa.

Sin embargo, Hungría, que había instado a la Comisión a exigir compromisos más estrictos en materia de retorno y readmisión de migrantes a lo largo del proceso de negociación, sigue bloqueando los intentos del ejecutivo de la UE de ratificar el acuerdo.

El Parlamento Europeo, por su parte, ha reiterado sus peticiones para que los Estados de la UE rompan el bloqueo y finalicen el acuerdo. En declaraciones a EURACTIV, los principales eurodiputados del grupo socialista en la asamblea parlamentaria conjunta, entre ellos el copresidente Carlos Zorrinho, acusaron al gobierno de Viktor Orbán de «mantener como rehén el Acuerdo Post-Cotonú», y añadieron que «ya no son aceptables más retrasos».

Mientras tanto, en una reunión de la asamblea parlamentaria conjunta compuesta por eurodiputados y parlamentarios de los países ACP celebrada esta semana en Mozambique, también hubo indicios de que los Estados africanos están intentando dar marcha atrás en el pacto, concretamente en lo que respecta a los compromisos relacionados con la igualdad de género y la no discriminación por motivos de orientación sexual.

«Hemos descubierto que con el acuerdo post-Cotonou hay cláusulas ocultas en torno a los derechos humanos. Cláusulas que tienen que ver con la sexualidad, la promoción del colectivo LGBT/homosexualidad y cláusulas que tienen que ver con el aborto», dijo Thomas Tayebwa, vicepresidente del parlamento ugandés.

«Somos una sociedad que no está preparada para la homosexualidad y somos una sociedad que no está preparada para el aborto», añadió.

Los retrasos se suman a las dificultades existentes en la ACP.

La reunión de los legisladores de la UE y de los países ACP se centró en la exigencia de que los Estados ricos cumplan su promesa de aportar 100.000 millones de dólares anuales para la financiación de la adaptación al clima y el apoyo para adaptarse a la próxima tarifa fronteriza sobre el carbono de la UE. Los representantes de los países ACP también pidieron ayuda para hacer frente a la legislación de la UE sobre la diligencia debida de las empresas y los productos libres de deforestación.

El mes pasado, los medios de comunicación Devex informaron de que Sudáfrica, la segunda mayor economía de África, había señalado su intención de retirarse de la ACP alegando que tiene su propio acuerdo de asociación política y económica con la UE.

Ello supuso un serio revés para la ACP, que ya se ha visto obligada a pasar a un segundo plano frente a la Unión Africana, que se ha convertido en la principal organización a través de la cual las instituciones de la UE mantienen relaciones con África.

Los críticos de la ACP, cuya secretaría se financia con el presupuesto de la UE, dicen que tiene poco peso político y que es una reliquia del colonialismo.